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Terra
La Coctelera

AUTORIDAD?

Supongo yo que este concepto debe servir, pero cuan difícil es ejercerlo sin que falte o sobre, cuan difícil es encontrar la justa medida de la AUTORIDAD, que bueno seria contar con un medidor, calibrador o termómetro de AUTORIDAD.

Siempre en nuestro diario vivir pecamos por exceso o por defecto, si nos excedemos bordeamos el autoritarismo, combinado con terquedad e intolerancia, y si nos falta tendemos a convertirnos en maniquís de los que la ejercen.

Los que suponen no tener ningún problema con el conceptico, pasan de opiniones como “es muy fácil, se ejerce la AUTORIDAD hasta que no se afecte el respeto y la integridad del otro”, hasta “yo vivo y dejo vivir”.

Pero que pasa con los que tenemos responsabilidades con grupos o individuos, donde encontramos infinidad de características personales que requieren mayor o menor AUTORIDAD para el cumplimiento de actividades y o formación? Debemos hacer encuestas para saber si la sociedad, el grupo o la persona, le parece bien la AUTORIDAD que se esta ejerciendo? O debemos dejar pasar porque podríamos afectar o frustrar a alguien?

Ahora bien y que pasa con los gobiernos y el ejercicio de la función de estado, en general la sociedad y las personas quieren lideres con AUTORIDAD, o sino como se explican los altos índices de popularidad de Uribe, Chavez, Correa, o los bajos índices de Bachelet en Chile? No se pensaba igualmente que Fujimori en su mejor momento era el mandatario ideal y se afirmaba sin rubor par allá a mediados de los 90 que Colombia requería un Fujimori?

En fin la idea es si el concepto sirve o no, si vale la pena por lo menos hacer el análisis de nuestro manejo de la AUTORIDAD, o tal vez el dilema no exista y sea una “tara” de la personalidad del columnista, pero seria mas sencillo-no significa correcto- si existiera el “AUTORIMETRO” o la ecuación matemática que nos solucionara el problema.

El EQUILIBRIO EN VENEZUELA

Pasa entre el 8 y el 33 o cualquiera sean los números que identifiquen los canales de televisión, del gobierno y cualquiera canal opositor a este, y pasa por estos sin encontrar el equilibrio, sin encontrar la verdad de los hechos, sin encontrar el justo balance que permita a una sociedad fraccionada y llevada a los extremos, encontrar EL EQUILIBRIO, y ante todo LA VERDAD.

En esta Venezuela reciente se destruyo el equilibrio, la objetividad, la capacidad de análisis; y no simplemente porque Chavez halla radicalizado la opinión, también porque los opositores “esqualidos” no han entendido, ni tenido la grandeza de aceptar un cambio de modelo. Cambio que sin saber si será bueno o malo simplemente merece ser probado, tal cual fue probado durante años y sin digamos muy buenos resultados en términos de equilibrio social, el modelo neoliberal.

En una sociedad mediática por excelencia, las especulaciones, los rumores, la desinformación de parte y parte son los reyes de la opinión, ambos “bandos” apostándole a los radicalismos, y ya sabemos que estos aplastaran a esa mayoría del centro que al final sin posibilidades de opinión toman partido por uno u otro.

Igual acontece en todos y cada uno de los aspectos de la vida común, en el tema educativo, la economía, el acontecer empresarial, etc, etc, gente jugándosela por uno o por otro y una minoría tratando de recuperar EL EQUILIBRIO.

Al final, el proceso actual de Venezuela no es tan bueno como lo plantea el gobierno, pero tampoco es tan malo como lo hace ver la oposición, hay cosas muy rescatables, pero hay otras donde definitivamente se debe corregir, donde debería dejar de existir la soberbia gobiernista para escuchar las criticas y cambiar de rumbo; y de esta manera y con una oposición objetiva se pueda entrar en el centro del espectro que lleve a lograr la mejor sociedad que esperan y merecen no solo los Venezolanos, sino las sociedades en general.

EL CENTRO

La realidad es que el titulo de esta mi primera columna de opinión –y espero no la ultima- es tan intrascendente como intrascendente es su concepto, EL CENTRO, el justo medio, el equilibrio, es algo que no goza de simpatías, ni de credibilidades, nuestras sociedades se desarrollan sobre los extremos, son estos los que generan pasión, los que permiten aplausos y reflectores, los que mueven guerras y actos terroristas y los que finalmente obtienen los triunfos; pero EL CENTRO, aquel concepto vago de igualdades es para los del común, los sin radicalismos, la gran mayoría insípida e insulsa.

EL CENTRO en la economía se debate permanentemente entre el neoliberalismo salvaje y el estatismo decadente, los que somos de EL CENTRO creemos que cada modelo tiene cosas rescatables aplicables y convertibles para logros de mejores y mas igualitarias sociedades; sin embargo si expresas opiniones de equilibrio los extremos te califican de blando, de falta de identidad, de ignorante supino de las realidades y las necesidades, solo ellos –los extremos- son poseedores de la sagrada verdad.